Cuentos alemanes

Primer día en Alemania. La mañana comenzó temprano, para algunos dramáticamente temprano. Las seis de la mañana no son horas de levantarse para quienes aun mantenemos las inercias de las vacaciones. Nos hacemos poco a poco a nuestras familias de acogida, a sus casas, a sus rutinas y agradecemos infinito que  se esfuercen por hablar con nosotros, en inglés, en español o en todas las mezclas posibles de lenguas occidentales. En esto hay experiencias diversas pero la sensación, andando los días, es que un intercambio es siempre un babel idiomático que empieza estresando un poco pero que termina por parecernos tan natural.

El viernes se nos echó encima y el fin de semana se nos presentó casí según nos bajamos del avión. Este año el calendario nos ha tocado de este modo. Cada cual acompañó – más o menos somnoliento – a su correspondiente al instituto. Los mayores comenzaron en la Jacob Grimm y los menos mayores en la Heinrich. A las ocho todos estábamos paseando los pasillos y las aulas de unos centros que nos sorprenden por su luz, por su limpieza y por sus dimensiones. Nuestros institutos españoles nos parecen cutres y mal cuidados. Aquí no hay vallas y la valla marca carácter. Puede ser que los alumnos no sientan la necesidad de escapar o que los de fuera no sientan el deseo irrefrenable de destrozar el instituto, en cualquier caso el resultado nos da una sensación agradable de respeto y saber estar que nos gusta. Nos dice Andrea – una de nuestras profesoras alemana de referencia – que no es del todo así. Que hay que hacer una labor constante de limpieza y remoce, pero a mi me parece que hay una diferencia de grado notable.

img_6495Las direcciones nos dan la bienvenida y paseamos asombrados por estos pasillos llenos de grandes ventanales y nos asomamos a las clases, que aunque pueda ser por la novedad, nos parecen más amables. Hechas las presentaciones de direcciones y espacios, nos reunimos en la Jacob Grimm  para asistir a una clase de alemán. Andrea se ha esforzado en que aprendamos algunas consignas y en demostrarnos que el alemán no es tan dificil y que se entiende casi todo. Juzgad vosotros mismos, aquí os colgamos un ejemplo.

img_6395Finiquitados nuestros esfuerzos filológicos nos encaminamos Whilhemshöher Allee  adelante hacia el nuevo museo de los Hermanos Grimm, unos hermanos raritos que conocemos de oídas pero de los que apenas sabemos nada. Ni cuan ilustrados eran, ni todo lo que les debe el alemán, ni como hicieron el acopio de cuentos que hicieron, ni sus vidas al tiempo curiosas y comprometidas. El museo forma parte de la puesta de largo de Kassel que se prepara para la Documenta del 2017 (una de las muestras más importantes del arte contemporáneo a nivel mundial) y sustituye al antiguo museo – la casa donde vivieron los dos hermanos en la ciudad – que se había quedado pequeña. El edificio tiene una estupenda terraza desde la que se contempla la parte baja de la ciudad y el río y se apoya en el terraplén disimuladamente entre árboles y praderas.

img_6426La colección es muy buena, cartas, ediciones y algunos dioramas en los que se nos cuentan algunas de las peripecias vitales de los Grimm. Los artistas que han pasado por la Documenta contribuyen con una selección de obras. Algunas de estas obras son  particularmente curiosas, como la “máquina de insultar en alemán antiguo”,  algunos les hemos dicho a la máquina cuatro cosas y nos hemos qudado muy relajaditos. Pensamos cuanto bien nos haría en el instituto algo así. También entramos en la casa de caperucita, escuchamos contar un cuento en una veintena de idiomas (sin entender nada)  y enredamos todo lo que pudimos y nos dejaron que para eso uno va a los museos. Terminada la ilustrada visita salimos a la terraza para comprobar que en Alemania también hace calor y el sol pica más y terminar – al menos parte de nosotros – buscando un hueco a la sombra para almorzar.

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Al terminar nos hicimos esta foto en la que salimos tan guapos como somos. Tras lo cual nos despedimos de fin de semana. Ahí cada cual habrá hecho lo que su correspondiente, sus familias y el tráfico cruzado de mensajes entre unos y otros le haya aconsejado – y esperamos que bien – De algunas cosas nos enteraremos el lunes y otras quedarán para cada cual y sus memoria. De eso se trata. El intercambio tiene estas cosas.

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